ALEJANDRO DARIO, INSTALA SU “TREMENDA MUELA”

En el popularmente conocido parque de John Lennon, en el Vedado habanero, está emplazada (y allí estará por un tiempo más) la escultura interactiva del joven artista de la plástica Alejandro Darío titulada Tremenda muela, pieza de unos tres metros de alto construida a partir de cuatro fragmentos de poliuretano expandido, recubierta por resina epóxica, fibra de vidrio y masillay colocada sobre una base de metal.

La obra, ubicada en la glorieta de ese hermoso parque enclavado en la calle 17, puede divisarse a lo lejos porque su base tiene un metro de altura lo que permite (y facilita) que la pieza se observe a cierta distancia, “lo que ha incitado a muchos transeúntes a acercarse e interactuar”, dijo a Cuba Contemporánea el artista, quien sueña con que -por gestiones del Fondo Cubano de Bienes Culturales-, su escultura “pueda moverse por distintos espacios y puntos de la ciudad durante lo que resta del presente año y, tal vez, el venidero”.

Esta es su primera experiencia relacionada con el arte volcado hacia la calle porque hasta el momento su obra -fundamentalmente pintura- se ha exhibido en galerías y “los públicos son totalmente diferentes y por lo tanto las reacciones también”, dice, al tiempo que asegura que “son muy enriquecedores los comentarios y las interpretaciones que la gente hace y comparte”.

En el contexto cubano la frase “tremenda muela” alude a discursos vacíos, poco inteligentes, repetitivos y carentes de fundamentos, por lo que -de seguro- este artista la ha tomado como metáfora y la descontextualiza para elaborar un discurso propio repleto de sugerencias y ¿por qué no decirlo? matizado o entremezclado con una elevada dosis de ironía y humor. Según afirmó, el objetivo de exponer la pieza en una plaza abierta es “llegar al gran público y promover la reflexión racional mientras provoque una apropiación emocional y estética por parte de los espectadores”.

Alejandro Darío (La Habana, 1987) se graduó en el 2006 de la Academia de Bellas Artes de San Alejandro. El pasado año egresó de la Universidad de La Habana con el título de Licenciado en Filosofía, ciencia que, lógicamente, lo ha dotado de una visión muy profunda y de herramientas conceptuales que apuntalan su discurso ideoestético: “La impronta de la ideología como conciencia ilusoria ha desencadenado un proceso enajenante en todos los ámbitos sociales en el que el individuo deja de ser el sujeto para convertirse en el objeto”, dice•

Subrayó que Tremenda muela -un proyecto que simultaneó con otros y que le tomó dos años concluir- puede permanecer a la intemperie sin dañarse porque está realizada con el mismo material resistente con que se confeccionan algunos tipos de embarcaciones y agradeció a “los muchos amigos que lo apoyaron y alentaron”, así como “a su familia de Arroyo Arena”, que le brindó un amplio espacio para poder concebir la escultura, de en total cuatro metros de altura.

A pesar de su juventud, este inquieto creador ha participado en 27 exposiciones colectivasy realizado 13 muestras personales, entre ellas Sitios fecundos, en la que representó lugares emblemáticos relacionados con la vida de José Martí; Resistencia, conformada por piezas de un profundo sentido humanista que colocaban en primer plano la espiritualidad; Contrastes, en la que atrapó paisajes urbanos de la cotidianidad, y Habaneando, su tributo personal a ese hermoso pero incompleto rompecabezas que es la ciudad de La Habana.

En cuanto a sus planes más inmediatos, y luego de la experiencia con Tremenda muela, ha quedado seducido por el volumen -“a pesar de lo complicado, difícil y costoso que es hacer escultura”-, por lo que quiere iniciar un proyecto de gran formato que combinará con la pintura: “Ya estoy haciendo una serie de figuras humanas sobre un fondo realista, pero con cierto aire de abstracción y tomando como iconos centrales a los ancianos y a los niños, que son los sectores más vulnerables en todas las sociedades”, concluyó.

Fuente: María Fernanda Ferrer, Cuba Contemporánea