CUATRO VECES CUATRO, FOTOGRAFíA CUBANA CONTEMPORÁNEA

La fotografía contemporánea cubana ha ganado cada vez más la atención de críticos, especialistas, galeristas, directores de museos. Insertos en el rico y pujante movimiento plástico que caracteriza lo mejor de la producción simbólica de la Isla, estos artistas del lente han superado el cliché de lo documental para indagar en otras posibilidades del medio, ya sean estas de carácter técnico o conceptual.

Siguiendo itinerarios heterogéneos, aunque concomitantes, los cuatro fotógrafos presentes en esta exposición han apelado pertinazmente a exploraciones que ahondan en los predios de la memoria personal y colectiva. Estéticas diferentes, fruto cada una de sensibilidades específicas, se unen en este proyecto para sugerir una lectura posible, complementaria, del cotidiano drama del hombre. Cuatro artistas que presentan en igual número de imágenes un registro de sus recurrentes obsesiones. Dieciséis piezas reunidas a partir de un único hilo conductor: la exploración múltiple –y a la vez individual– en la naturaleza recóndita del ser humano a través del prisma común del origen. Valga decir, cuatro creadores de generaciones, formación y experiencia vivencial disímiles deciden juntarse y exhibir su trabajo partiendo del presupuesto de que la procedencia cubana común les tiende un puente semántico y emotivo más allá de cualquier otra distinción.

Los conceptos, las palabras y/o los objetos que los definen en una suerte de re-codificación íntima nos llegan a través de Nadal Antelmo, en una selección de su serie Cuestiones de estados. Los relatos eternos y fugaces, contingentes, afloran de imágenes de Daylene Rodríguez. Por su parte, José Luis Díaz Montero busca reconstruir en iconografías propias la herencia del legado poético de José Martí. Finalmente, afincado en una ejecutoria más cercana a lo postmoderno, Néstor Arenas tira de las cuerdas de la ironía en una gesta que se propone escudriñar en referentes histórico-culturales.

Aunque afincadas en una innegable territorialidad y sujetas a la temporalidad inminente de los días que corren, las imágenes que el espectador encontrará en esta exposición pueden ser leídas también desde perspectivas más globales o universales. Sus autores, ajenos a propósitos ideologizantes, y esquivos también a interpretaciones lineales o rígidas, abordan su trabajo como una crónica posible del paso del hombre por el mundo, o, quizás, como la traza sutil de las cicatrices del tiempo en la existencia fugaz de nuestra especie.

Cuatro fotógrafos con total entrenamiento, con herramientas personales y específicas, reúnen sus propuestas y ofrecen perspectivas individuales con las que comentar el inexorable centro de la atención del hombre contemporáneo: su lugar en este mundo.

Fuente: Isabel María Pérez/Portal de las artes visuales en Cuba