FLASHAZOS DE UNA ESCUELA CUBANA DE FOTOGRAFÍA

La Escuela de Fotografía Creativa de la Habana (EFCH), negocio privado y sui generis, primero de su tipo en el país, continúa su expansión tras cumplir cuatro años de fundada el 15 de julio. Dirigida por el fotógrafo Tomás Reinaldo Inda Barreras, el centro funciona fuera del sistema oficial de la educación cubana y es muy conocida por la calidad de los cursos que imparte.

Una iniciativa como la EFCH encontró, como era de esperarse, reticencias desde sus comienzos en 2011. No obstante, es una figura necesaria cuando se habla de la enseñanza de este arte en Cuba. El prestigio y la diversidad formativa de sus programas le valen para ser invitados a exposiciones y eventos de distinto rango. En estos días lo encontramos en la VII Bienal Nacional de Fotografía Alfredo Sarabia In memoriam, un encuentro con sede en Pinar del Río.

Allí la escuela entregó un premio colateral y su director contó a los presentes las experiencias colectivas en la formación de profesionales.

¿Cuál es el estado de la fotografía artística en Cuba?

En el mes de abril una universidad de los Estados Unidos declaró la profesión como la más extendida en el mundo. En Cuba, en cada cuadra encuentras un estudio. En la actualidad, evidentemente, la fotografía artística ha dejado de ser documental para ser conceptual y eso lo ves aquí en la exposición-se refiere a la muestra central de la Bienal-, pues la mayor parte gira alrededor de un concepto. Toman este y lo arman, porque la imagen no es encontrada sino armada.

Cada vez más jóvenes se refieren a los temas álgidos nuestra sociedad, porque como todo arte, es una herramienta de denuncia, que toca los asuntos a través del concepto. Algunos deberían ser más tratados por los fotógrafos actuales, por ejemplo, el problema del trabajo, que en nuestro país no ocupa la función que debería y eso no es suficientemente reconocido. Evidentemente, nos encaminamos a resolver esa cuestión, pero el arte tenía que reflejar eso. Si buscas entre todas las obras expuestas, nadie lo hace porque es complicado”.

La cuestión económica es insoslayable para mantener un negocio como el de la EFCH, que requiere de una estrategia de difusión correcta. Para ello poseen una página web y un perfil en la red social en Facebook. Pero también, para el cliente medio, el precio de los múltiples cursos implica una inversión considerable. Según la página de la EFCH “como regla general la hora clase está entre 20 y 55 USD, dependiendo del nivel del curso, el uso de modelos y la utilización de tecnologías y locales especiales”.

Tenemos una revista bimensual, llamada Negra, con dos años. Desde el principio quise hacerla impresa, pero cuando conocí los requerimientos pensé que era imposible. La pagamos con las finanzas de la Escuela, que tampoco son, !oh!, gigantescas.

Por ejemplo, hace un año me visitó el director de una importante escuela de fotografía de Colombia, Zona Cinco. Cuando le conté que tenía cien alumnos, me dijo, ´eres millonario´. Le dije, ´no, tú cobras casi mil dólares por un curso y yo 25 cuc´. La diferencia es grande, incluso, es un precio alto para el pueblo cubano, lo que pasa es que todo hay que financiarlo, el hospedaje, el lugar donde estamos”.

El fotógrafo Tomás Inda, director de la EFCH. Pero ustedes no brindan hospedaje. “Ayudamos a los alumnos a conseguirlo, pero lo pagan ellos. No tenemos alojamiento. Todo lo costea la Escuela: el salario de los profesores y hasta para poner el cartel fuera del centro; también la poca publicidad que hacemos porque en Cuba es un poco difícil. En el Paquete semanal aparecemos, para que la gente nos conozca, porque a pesar de los cuatro años muchos todavía no saben que existimos”.

¿Por qué pensó en crear la EFCH? “Es la única escuela de su tipo en el país, explica Inda con su ritmo pausado. Existen cursos o cátedras adjuntas a facultades, como Comunicación Social, pero en esta solo se trata lo periodístico. En el Instituto Superior de Diseño hacen una fotografía para el diseño; en el Instituto Superior de Arte para el arte y nosotros queríamos darla toda, sin límites.

Al principio hubo quien se resistió, pues pensaron que el Estado no lo iba a permitir. Investigamos y una abogada joven leyó la constitución, averiguó y fundamentó las posibilidades. Nadie ha dicho que no pueda haber una escuela privada”.

El centro posee un claustro con 16 profesores, algunos fijos y otros a tiempo parcial y cada vez son más lo que desean impartir las clases. Para aplicar los amplios programas y las variedades de cursos han incorporado diseñadores y graduados de historia del arte.

Todos somos profesores, pero cada uno con responsabilidades adicionales. Hay más cursos. Impartimos uno llamado Especialización en fotografía social y tiene asignaturas distintas. En toda Cuba hay muchos estudios y personas que se compran dos luces, una cámara para hacer dinero, pero que no saben y al final van a la escuela”.

¿Se refiere a quienes trabajan con bodas y fotos para muchachas de 15 años?

Sí. Muchas veces es gente joven y con interés, pero no conocen y las fotos son malas. Cuando pasan por la EFCH toman un sentido, se educan, aprenden a iluminar, a manejar la cámara correctamente y a usar todos los medios”.

¿Qué puede suceder con la fotografía cubana en los escenarios actuales?

Me refiero al incremento de la publicidad, entre otros asuntos.

No creo que cambie nada. Fotografía de publicidad hay muchísima. Si miras todos los negocios la tienen, o sea, ya hay gente haciéndola aunque lo neguemos. Existe, puede ser que no se incluya claramente en nuestra prensa, pero existe y eso no lo para nadie. Es como decir que no hay de desnudo porque no la vemos en cada esquina y mucha gente hace fotografía de desnudo, conceptual y no conceptual.

Hay fotografía contemplativa. No todo debe llevar un mensaje político ni social. ¿Vamos a negar la existencia del paisaje? Es algo tan viejo como la pintura; lo primero que se pintó y se fotografió fue un paisaje. Se continúan desarrollando todos los temas y los géneros sin excepción: publicidad, macrofotografía, naturaleza, desnudo, retrato, paisaje. La fotografía en Cuba tiene un futuro tremendo porque cada vez está más al alcance de las personas. Lo que falta es una preparación adecuada”.