NUEVA INCORPORACION:

Gecer López García

Desde hace tiempo he visto al circo como parábola de la realidad histórica. Lo he usado como una forma de sátira o para repetir o recrear la realidad misma.

La condición de pista circular y cerrada del circo y las peripecias reiteradas allí tienen cierta identidad con el “eterno retorno” y reiteración circular de la historia. Por eso, “mi circo” es el ámbito de lo histórico. La mezcla de signos, situaciones y personajes de la tragedia y la comedia, de las epopeyas y los números circenses, así como la vida cotidiana van más allá del tema aparente, transfiriéndose a un campo más abarcador que tiene que ver con lo antropológico, lo político y lo psicológico. Puede verse así al circo como una metáfora de la sociedad humana.

Los personaje circenses que tienen mayores atributos y significados en mi obra son el clown (que puede ser cómico y trágico, alegre y patético, ingenuo y malicioso) y el domador. Desde el inicio, la adopción del clown en los circos estuvo signada, igualmente, por esa dualidad y también por considerarlos portavoces, “juglares” y servidores de los personajes y números centrales del espectáculo. Dentro de este circo el clown sería una víctima estúpida o boba del domador; pero igualmente de otro clown estúpido o bobo que sería otro dictador.

El domador en mi obra aparece como mezcla de domador y maestro de ceremonia, y hasta dueño del circo, igual que ha sucedido en muchos circos de la historia. En la película El Circo de Chaplin por ejemplo, el domador tiene al mismo tiempo estas tres funciones. Es el jefe tiránico de los clowns además de ser el oponente o enemigo de Charlot. Así el rol del domador en este circo-historia sería como el de una especie de verdugo, amo, dictador o tirano.

Utilizo así mismo, símbolos y personajes de la Revolución Francesa (y especialmente del Terror jacobino) que devinieron arquetipos del drama y del burlesque, de las utopías y de las frustraciones. Aquella Revolución resume lo que le precedió y anuncia todo cuanto ocurrió después en política. Fue una fiesta y también un circo macabro.

                                                                               Gecer López García