Dentro de la compleja trama que ha urdido el arte cubano de los últimos cuarenta años, existe un afluente continuo caracterizado por el estudio de los rasgos iconosféricos que identifican a nuestra realidad. La obra de Raúl Martínez en los sesenta, y en los decenios subsiguientes el hiperrealismo, Flavio Garciandía y el grupo Puré, y por último José Angel Toirac y Michel Acosta; pudieran servir como eslabones paradigmáticos de esta orientación gerente de las puertas de acceso a nuestra evolución socioestética.

Esta especie de realismo público alcanza un cariz especial en la poética artística de Guillermo Ramírez Malberti. Su obra es el resultado de la  sedimentación de una serie de imperativos que han marcado a nivel visual la Cuba de los noventa. Expresión de un lapso histórico en el que se gesta un nuevo mestizaje: altruismo y consumismo, civismo y exotismo. Plataforma en la que convergen todas las Cubas posibles: la real y la imaginaria, la soñada, la inventada, la perdida y la hallada. La obra de Malberti consagra tanto la Cuba del factum como la del imago, la enciclopédica, la retórica, la del chauvinismo gozador e impúdico, y la que espera a Godot. Revela incluso las diversas maneras de entender su interrelación con el mundo y sus modos de asumir la inserción de éste en nuestro tronco, como condición indispensable para acceder a ese estatuto civilizatorio entendido como contemporaneidad.

Es este regodeo con los arquetipos sociales de autodefinición, el que emparenta al arte de Malberti con la práctica desfundamentadora del Pop. Pero a diferencia del movimiento anglonorteamericano, Malberti inicia su indagación desde la propia experiencia subjetiva. No existen contradicciones entre su código autorreferencial y el imaginario social. Sus ambientes son como ciudades de Richard Estes habitadas por autorretratos eróticos de Jeff Koons.

Pero no en todo momento autorretrato significa autorreferencia. La solución plástica de colocar una escultura en primer plano y una pintura como telón de fondo, instala una disposición teatral del espacio, en el que el artista se presenta a sí mismo como un histrión. Más que autorreferirse actúa desde un escenario previamente construido. Un mimo que nos invita a participar de un eterno performance. En una farsa en la que convierte lo clásico en vernáculo y viceversa: bodegones en conservas, y a su vez conservas en bodegones, en un proceso cíclico de criollización y sacralización. Y es en esa conversión en la que el artista apuesta la metáfora central de su poética, encarnizar el fetiche y su aparente virtualidad. El objeto de consumo para Malberti no es en primera instancia un dato cosificable o banalizable, sino un signo de época, un signo cultural en un sentido más amplio. Es el traspaso del Pop a lo popular, del consumismo a la consumación, del silkscreen al barro.

El barro es un elemento medular en la identidad discursiva de este creador. Forma rápida de modelar ideas, este material es, en un primer registro expresivo, un vehículo de naturalización y de humanización. El barro como alegoría de la tierra, de lo autóctono, en atención al reparto geocultural de los materiales artísticos; y de la carne, de lo cálido, de lo vivo, a partir de la sentencia bíblica: “del barro venimos…” Reproducir un objeto en barro es darle lugar y alma.

En un segundo nivel, y siguiendo esta lógica, el barro se ofrece como entidad primaria, genésica. Recurso plástico inicial y transitorio, como la arena para los castillos o la nieve para los muñecos. Malberti parece atenuar sus pulsaciones crítico-analíticas mediante un conceptualismo de plastilina, falacia de simplicidad, utopía de ingenuidad. Como si iniciara una secuencia introspectiva desde el ejercicio de la intelección pura -que inauguró para el arte cubano su generación- hasta las formas expresivas más elementales y tradicionales.

Desde esta perspectiva, y con el objeto de inocular con eficacia las claves de algunas de las más complejas y ásperas contradicciones de nuestro contexto social y cultural, cobra un sentido particular el riguroso despliegue técnico que caracteriza a la obra de Malberti, como anestesia que ofrece el patrimonio de las beaux arts, y su asentamiento en la conciencia común. Tradición académica y actualidad gráfica, en una ecuación de éxito que le permite ampliar el espectro de recepción, sin reducir el alcance estratégico.

Sin embargo, el arte de Malberti no habla desde el Pop sino que se vale de éste como interlocutor. Su horizonte de espectadores es amplio pero no neutral, y parece dialogar en primera fila, con los paladines de esta corriente. El Pop acentuaba las diferencias entre la realidad y sus representación publicitaria. Al contrario, Malberti se ocupa de sus principios de interconexión. Si artistas como Warhol o Lichtenstein mantuvieron una distancia irónica con los objetos que le sirvieron de referentes, Malberti trasluce un compromiso más que cercano, cómplice de una presunta coautoría. La publicidad no como mediatización sino como metáfora activa, disipadora de los lindes entre lo aurático y lo mercantil, la experiencia y la ilusión, el travestismo y la transculturación.

Rubén de la Nuez

(Havana, 1965)
Member of the National Union of Writers and Artists of Cuba (UNEAC)


Educational qualification

2008. Graduate Environmental Design. Architecture facuilty. CUJAE. Havana.
1992. Design of Industrial Ceramics. Post-graduate Institute of Industrial Design. Havana.
1992 Set Design. ISA graduate. Havana.
1988. Superior Institute of Art (ISA). Sculpture. Havana.
1983. National Art School. Sculpture. Havana.
1980 Academy of Fine Arts San Alejandro. Havana.
1979 Elementary School of Plastic Arts. Havana.

Awards

2002. UNEAC Caracol Award for art direction for the film “Nothing.” Havana.
1995. Mention. First Cuban Contemporary Art Exhibition. Havana.
1990. First Prize. Competition “March 13”. Havana.
1988. Mention. Provincial Exhibition “My City My Landscape”. Hundred fires.
1987. First Prize. Provincial Exhibition of Fine Arts. Matanzas.

Solo Exhibitions

2012. “Auto Shop”. La Cabana. This 11th Havana Biennial.
2009. “The Mechanics”. Gallery 23 and 12. Havana.
2005. “Road to Paradise II”. Servando Cabrera Moreno Gallery. Havana.
2003. “Memories of Travel”. Gallery Luis de Soto. Faculty of Arts and Letters. University of Havana. Havana.
2002. “Road to Paradise”. Open Space Gallery. Head Revolution and Culture Magazine. Havana.
2002. “Reunion”. Tele Pinar Gallery. Pinar del Río.
2001. “Sleight of Hand”. Small Space Gallery. National Council of Plastic Arts, Havana.
2000. “Tropical Illusion”. French Cuban Association. Orleans. France.
1999. “Del Barro come …”. La Acacia Gallery. Havana.
1998. “Gender”. Hotel “Copacabana”. Havana.
1998. “Holy Abundance”. Sala d ‘exposicions Gabriel Cualladó. Massanassa. Valencia. Spain.
1998 Hall of Benetuser Circle. Valencia. Spain.
1997. “Holy Abundance”. Development Center for the Visual Arts. Havana.
1996. “Still Life Canned and Delights of the Vitola”. University of Valencia. Spain.
1996. “Still Life Preserved.” Galart Bogota. Colombia.
1994. “As I tell my story.” Casa del Artista. Havana.
1993. “mutilation”. Development Center for the Visual Arts. Havana.
1988. “The Jungle Theater”. School of Performing Arts. ISA. Havana.

Sculpture Symposium

Fourth Edition of the Symposium 2010. Rita Longa.
2009. Meeting of scrap. Ciego de Avila.


He participated in the first three editions of the Salon of Contemporary Cuban Art, CODEMA 2000 ESULTURA passer 2005, has participated in collateral exhibitions of the Biennial of Havana and as a guest artist in the ninth edition of the same in 2006 and participated in the tenth Biennial in a side project, participation in the International Triennial of Watercolor III Colombia 2009 as well as in group exhibitions in Cuba and in countries like the US, China, Russia, Canada, France, Spain, Portugal, Italy, Mexico , Argentina, Colombia, Greece, Panama, Costa Rica, England and others. It has housed works in public spaces like hotels “The Old Man and the Sea” Hemingway Marina; “The Prairies” Siboney; “Gran Caribe Cayo Largo”, Cayo Largo del Sur; in “Iberoestar Taino” Varadero; Havana Club, Havana; Villa Coral, Boca Ciega and the Blue Huron, National Union of Writers and Artists of Cuba, Havana. He has done the art direction of the Cuban films: None Viva Cuba, El Premio Flaco and Chamaco. His works are part of the Museum of Humor of San Antonio de los Baños, Wakita Museum, Tokyo, Japan, the National Museum of Fine Arts, Havana, and the collection of the National Council of Plastic Arts, Havana.

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